DÍA MUNDIAL CONTRA LA HEPATITIS VÍRICA

DÍA MUNDIAL CONTRA LA HEPATITIS VÍRICA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra cada año el 28 de julio el Día Mundial contra la Hepatitis Vírica, para impulsar a nivel mundial todas las iniciativas y estrategias contra este grupo de enfermedades.

Los objetivos a nivel mundial son reducir en un 90% la probabilidad de nuevas infecciones de hepatitis en cualquiera de sus presentaciones (A, B, C, D o E) y evitar el 65% de la mortalidad por estas causas. Se estima que aproximadamente 325 millones de personas padecen una infección crónica por el VHB o el VHC. En el informe Global Hepatitis Report de 2017 elaborado por la OMS se destaca que millones de personas pueden estar en riesgo de sufrir una hepatitis crónica, cáncer hepático o muerte debido a carecer del acceso a las pruebas de detección y tratamientos. La mayoría de casos de VHB se dan en África subsahariana, Asia e islas del Pacífico, pero hoy en día también ha proliferado en regiones de América del Sur, sur de Europa central y oriental, Asia y el Medio Oriente.

 

¿Qué es la hepatitis vírica?

Es una inflamación aguda en el hígado producida por una infección por los virus de la hepatitis. Existen 5 virus diferentes: A, B, C, D y E.

En la mayoría de los casos comienza de forma súbita y suele durar varias semanas. Y puede cursar de forma asintomática hasta ser de gravedad o incluso fulminante. Depende del tipo de virus y de la respuesta a la infección de la persona afectada. La hepatitis fulminante suele darse con más frecuencia en infecciones por VHB, y sobre todo cuando hay coinfección por VHD.

Los síntomas suelen ser nauseas, vómitos, falta de apetito, fiebre, dolor abdominal (superior derecho) y coloración amarilla de piel y mucosas (ictericia). Esta coloración se produce por un aumento de bilirrubina en sangre al no poderse metabolizar normalmente por el hígado. Más adelante suele aparecer orina oscura ya que se elimina más bilirrubina de lo normal, heces pálidas y prurito (picor en la piel).

Generalmente tras uno o dos meses las personas afectadas se suelen recuperar, incluso sin un tratamiento específico. Pero a veces pueden quedar como portadoras (asintomáticas, pero seguir teniendo capacidad de transmitir el virus). Esto es más frecuente en VHC y VHB. Y seguir teniendo hepatitis crónica con la posibilidad de desarrollar cirrosis y cáncer hepático en un futuro.

 

qué es la hepatitis a

 

¿Qué podemos hacer para prevenir las hepatitis víricas? Tanto en el trabajo como fuera de él.

  1. Formación e información de trabajadores para que conozca los riesgos y cómo prevenir estas enfermedades. Y conozcan el circuito para notificar posibles exposiciones a material biológico.
  2. Estar vacunado frente a la hepatitis A y B. No se dispone de vacunas contra la hepatitis C ni D. La vacunación contra el VHB también disminuye el riesgo de infección por el VHD, ya que este sólo causa síntomas en las personas que también tienen una infección por VHB. La vacuna de la VHE sólo está disponible en la actualidad en China.
  3. Administrar inmunoglobulinas tras exposición al virus en los casos de no respondedores o no vacunados.
  4. Potabilidad del agua para evitar infecciones por VHA. Especial cuidado en caso de viajes a países en vías de desarrollo evitando consumir alimentos crudos o que no puedan ser pelados y beber agua embotellada.
  5. Lavarse cuidadosamente las manos con agua y jabón antes de comer o manipular alimentos para evitar la infección y transmisión de VHA.
  6. Lavado de manos frecuente en trabajos que requieran cambiar pañales o contacto con niños.
  7. No compartir objetos que puedan contener restos de sangre (maquinillas de afeitar, agujas, etc.).
  8. Usar métodos de barrera en las relaciones sexuales.
  9. No realizar procedimientos invasivos como tatuajes, inyecciones de relleno o toxina botulínica en lugares que no garanticen un uso estéril de las agujas.
  10. Comunicar cualquier exposición a material biológico de manera inmediata a su Servicio de Prevención de Riesgos Laborales (SPRL) para valoración de actitud a seguir.
  11. Realizar la Vigilancia de la salud de trabajadores susceptibles y valorar su estado inmunológico y vacunaciones frente a estos agentes.
  12. Si se es portador, comunicar inmediatamente a su SPRL en el caso de cualquier accidente biológico que en la que haya habido contacto con sangre, mucosas o piel no intacta de terceras personas.
ESTREÑIMIENTO, UN PROBLEMA

ESTREÑIMIENTO, UN PROBLEMA

El estreñimiento es un problema digestivo muy frecuente. Se define como tres o menos evacuaciones en una semana. Además, las heces pueden ser duras y secas, y provocar dolor durante la evacuación. Es un trastorno digestivo de los más frecuentes y la mayoría de las personas lo padecen en algún momento de la vida, siendo en la mayoría de los casos de corta duración e intensidad. No obstante, hay personas que lo padecen de manera crónica, siendo más frecuente en mujeres en la edad adulta.

¿Qué puede provocar estreñimiento?

  • Dieta inadecuada con falta de aporte en fibra. Es la causa más frecuente.
  • Enfermedades endocrinas o neurológicas.
  • Toma de medicamentos.
  • Embarazo
  • Sedentarismo
  • Tumores de intestino
  • Lesiones y problemas rectales.
  • Falta de tono muscular y debilidad abdominal.
  • Viajes
  • Deshidratación

¿Qué síntomas ocasiona y cómo prevenirlo?

El estreñimiento puede provocar presencia de gases, dolor al evacuar, sensación de obstrucción o de evacuación incompleta. También provoca un malestar general de pesadez abdominal que altera nuestro trabajo y en general nuestra vida diaria.

Para prevenir el estreñimiento hay que:

  • Llevar una dieta saludable rica en fibra. Al menos 2 raciones de verduras y hortalizas al día, 2 o 3 piezas de fruta, y 4 raciones de cereales (preferentemente integrales) y legumbres.
  • Beber abundantes líquidos. El agua es la mejor alternativa, pero otros líquidos igualmente ayudan a ingerir la cantidad necesaria a diario.
  • Realizar ejercicio de forma habitual.
  • Realizar ejercicios de fortalecimiento muscular para aumentar el tono.
  • Acostumbrar al cuerpo a ir al baño cuando se noten ganas de defecar y no aguantarse.
  • Mantener horario habitual para evacuar.
  • Evitar fármacos que provoquen estreñimiento o disminuir la dosis si no se puede evitar.

Cuando el estreñimiento se convierte en un problema crónico que dura más de 3 meses (no necesariamente consecutivos) conviene consultar al médico para valorar posibles causas y su tratamiento.

¿Qué podemos hacer para tratarlo?

El tratamiento del estreñimiento fundamentalmente es corregir la causa, así que suele ser suficiente con modificaciones dietéticas y de hábitos. En ocasiones hay que recurrir al uso de laxantes, normalmente recomendados para periodos cortos, y excepcionalmente a la realización de cirugía como último recurso.

Hay que procurar conseguir un adecuado aporte de fibra, ya que ésta es la parte de los alimentos vegetales que no se digieren en el aparato digestivo humano, y aumentan el volumen y contenido de agua de las heces que ayuda a evitar el estreñimiento. Los alimentos más ricos en fibra son los cereales integrales, legumbres, frutas y verduras. En ocasiones si no es suficiente con el aporte de los alimentos puede suplementarse con salvados.

Entre las modificaciones dietéticas hay que restringir aquellos alimentos que lo empeoran. En particular, evite alimentos como las masas, algunos lácteos, el azúcar, los caramelos, los pasteles, etc.

 

PRIMEROS AUXILIOS EN EL TRABAJO

PRIMEROS AUXILIOS EN EL TRABAJO

La organización de tratamientos de urgencias y primeros auxilios es una responsabilidad tradicional de los servicios de medicina del trabajo. Según el Real Decreto 39/1997 por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención estable que el personal sanitario del servicio de prevención que, en su caso, exista en el centro de trabajo deberá proporcionar los primeros auxilios y la atención de urgencia a los trabajadores víctimas de accidentes o alteraciones en el lugar de trabajo.

La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, establece en su artículo 20 la obligación de las empresas de adoptar medidas específicas para afrontar las diversas situaciones de emergencia que puedan darse. “El empresario, teniendo en cuenta el tamaño y la actividad de la empresa, así como la posible presencia de personas ajenas a la misma, deberá analizar las posibles situaciones de emergencia y adoptar las medidas necesarias en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación de los trabajadores, designando para ello al personal encargado de poner en práctica estas medidas y comprobando periódicamente, en su caso, su correcto funcionamiento. El citado personal deberá poseer la formación necesaria, ser suficiente en número y disponer del material adecuado, en función de las circunstancias antes señaladas. Para la aplicación de las medidas adoptadas, el empresario deberá organizar las relaciones que sean necesarias con servicios externos a la empresa, en particular en materia de primeros auxilios, asistencia médica de urgencia, salvamento y lucha contra incendios, de forma que quede garantizada la rapidez y eficacia de las mismas”.

Los primeros auxilios se definen como las conductas de ayuda y los cuidados iniciales previstos para una enfermedad o lesión aguda. Los objetivos de un proveedor de primeros auxilios incluyen la preservación de la vida, aliviar el sufrimiento, la prevención de nuevas enfermedades o lesiones, y promover la recuperación.

A su vez una de las funciones de los servicios de medicina y enfermería del trabajo es la formación en primeros auxilios de los trabajadores. Hoy en día esta se puede llevar a cabo también mediante cursos online y no sólo presenciales. Esta formación debería llegar a todo el personal de las empresas ya que la aplicación del soporte vital básico es crucial para el pronóstico de las paradas cardiorespiratorias que ocurren fuera de los hospitales.

El contenido mínimo del botiquín de los lugares de trabajo está establecido en el Real Decreto 486/1997, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. Todo lugar de trabajo deberá disponer como mínimo, de un botiquín portátil que contenga desinfectantes y antisépticos autorizados, gasas estériles, algodón hidrófilo, venda, esparadrapo, apósitos adhesivos, tijeras, pinzas y guantes desechables. Dicho material deberá ser revisado periódicamente, y se repondrá si ha sido utilizado o está caducado. Es un contenido mínimo que puede ser ampliado en función de los riesgos de cada empresa.

 

NORMAS DE ACTUACIÓN ANTE UNA EMERGENCIA

En el acrónimo P.A.S. se resume la actuación inicial ante una o Emergencia, es decir Proteger, Alertar y Socorrer. La norma general es no movilizar al accidentado o enfermo hasta la llegada del personal especializado (servicio de emergencias médicas o bomberos), pero si existe peligro para el propio accidentado o para los socorredores, es necesario el traslado a un lugar seguro.

 

asistencia primeros auxilios

 

La cadena de la supervivencia resume los eslabones vitales necesarios para el éxito de la resucitación:

  1. Reconocimiento precoz y pedir ayuda.
  2. RCP precoz por testigos.
  3. Desfibrilación precoz
  4. Soporte vital avanzado precoz y cuidados postresucitación estandarizados. El soporte vital avanzado con manejo de la vía aérea, fármacos y corrección de los factores causales puede ser necesario si los primeros intentos de resucitación no tienen éxito.

Se debe colocar a los individuos que no responden, pero respiran con normalidad, en una posición de recuperación en decúbito lateral (posición lateral de seguridad) en lugar de dejarlos en posición supina (acostado sobre la espalda).

 

 

La secuencia del soporte vital básico (SVB) en adultos es el siguiente:

  1. Apertura de la vía aérea y comprobación de la respiración. Luego debe abrir la vía aérea utilizando la maniobra frente mentón, mientras evalúa si la persona está respirando con normalidad.
  2. Alerta a los servicios de emergencia: llame el Servicio de Emergencias (112).
  3. Compresiones torácicas: hay que hacer las compresiones en el centro del tórax. Es necesario comprimir a una profundidad de aproximadamente 5 cm, pero no más de 6 cm para el adulto promedio. La frecuencia de compresiones es de 100 a 120/min con el menor número de interrupciones posibles. Se debe permitir que el tórax se reexpanda por completo después de cada compresión; no permanecer apoyado en el tórax.

Clases de primeros auxilios simulación

 

4 – Respiraciones de rescate: deben realizarse dos respiraciones de rescate con un volumen corriente de aproximadamente 500 a 600 ml, en la práctica, este es el volumen necesario para hacer que el tórax se eleve de forma visible. La duración de la insuflación debería ser de alrededor de un segundo y se debe evitar ventilaciones rápidas o forzadas. La interrupción máxima de las compresiones torácicas para dar dos ventilaciones no debería exceder de los diez segundo.

5 – Continuar la RCP con ritmo 30:2. (30 compresiones torácicas y 2 insuflaciones).

6 – En el caso de tener un Desfibrilador Externo Automático (DEA): poner en funcionamiento el DEA y aplicar los parches adhesivos en el pecho desnudo del paciente. Si hay más de un reanimador se debe continuar con la reanimación mientras se colocan los parches. Hay que asegurarse de que nadie toca a la víctima mientras el DEA realiza el análisis del ritmo o mientras se aplica la descarga. Luego hay que continuar la reanimación siguiendo las instrucciones visuales/sonoras del DEA.

INSOMNIO, TELETRABAJO POSTCOVID-19

INSOMNIO, TELETRABAJO POSTCOVID-19

El insomnio es un trastorno del sueño que provoca dificultad para conciliar el sueño y/o mantenerse dormido. En resumen, se duerme menos o es un sueño de peor calidad. Es un proceso muy común y que repercute en la vida laboral de quienes lo padecen.

Puede ser de tipo crónico o agudo. Cuando es a largo plazo suele ser por problemas médicos o consumo de ciertos fármacos o sustancias excitantes como la cafeína, alcohol o tabaco. Y de manera aguda casi cualquier situación familiar o laboral que nos produzca estrés puede producirlo durante días o semanas.

Es más frecuente en mujeres y en edad adulta. La menopausia en ocasiones lo agrava.

Los trabajadores con nocturnidad y turnicidad tienen más probabilidades de sufrir insomnio. Así como los que están sometidos a mucho estrés o realizan largos viajes. El sedentarismo también favorece la aparición de insomnio.

Como consecuencia del insomnio puede estarse más cansado durante el día, e incluso tener más probabilidades de sufrir accidentes de trabajo o de tráfico. También se produce falta de energía, de concentración, y síntomas ansioso depresivos.

 

¿Qué podemos hacer para evitar el insomnio?

  1. Mantener hábitos y horarios. Procurar acostarse y levantarse siempre a la misma hora. No acostarse para intentar dormir hasta que no se tenga sueño.
  2. No dormir durante el día. Evitar siestas.
  3. No utilizar el dormitorio durante el día.
  4. Practicar ejercicio durante el día, pero evitándolo a última hora.
  5. Mantener unos ritmos de luz adecuados con exposición solar durante el día (no directa).
  6. Acostarse sin hambre, pero evitando también comidas copiosas a última hora.
  7. No fumar.
  8. Reducir el consumo de cafeína.
  9. Reducir el consumo de alcohol.
  10. Mantener el dormitorio en condiciones óptimas para dormir (sin ruido, temperatura alrededor de 20º, sin exceso de luz, etc.).
  11. No beber mucho líquido justo antes de acostarse y vaciar la vejiga.
  12. Evitar pensar en los temas que le preocupan antes de acostarse. Pensarlo durante el día pero a última hora no darle más vueltas.
  13. Dormir con ropa cómoda. De tejidos que no hagan transpirar y de talla holgada.
  14. Utilizar ropa de cama acorde a la estación y que no produzca transpiración.
  15. Tener una cama y colchón adecuados a la talla y peso.
  16. Consultar con su médico. Valorar cambios de medicación si producen insomnio o cambio en el horario de las tomas.
  17. Consultar con su médico si el insomnio se prolonga más allá de semanas.
  18. Consultar con su médico si el dolor por alguna circunstancia no le deja dormir para valorar un tratamiento.

 

teletrabajo en época de postcovid19

 

¿Insomnio, teletrabajo y Covid-19?

En estos tiempos de pandemia en los que hemos cambiado nuestros hábitos y rutinas y hemos adquirido grandes dosis de incertidumbre por lo desconocido y por la gran cantidad de información no contrastada, que nos genera e incrementa nuestras fobias y miedos, se produce una exacerbación del insomnio.

La posibilidad de laborar mediante el teletrabajo ha abierto una nueva forma de realizar las tareas, pero a pesar de que puede ser un avance importante, hay que prevenir consecuencias indeseables. Es urgente el regular el teletrabajo, pero no a base de ocurrencias políticas y sindicales propias del siglo XIX, sino flexibilizando las normas que consensuen empresas y trabajadores en cada caso particular de cada puesto de trabajo y de cada trabajador.

El Covid-19 ha añadido la carga de incertidumbre propia de enfrentarnos a una enfermedad desconocida, simple pero letal y que nos ha pillado con el pie cambiado.

De las tres anteriores circunstancias debemos de sacar conclusiones que resumimos en tres principalmente:

  1. Controlar nuestras emociones.
  2. Mejorar nuestros hábitos y rutinas.
  3. Protegernos de una sobrecarga de trabajo.

Para prevenir el insomnio, es necesario un control de nuestras emociones (tristeza, nerviosismo, ánimo depresivo, etc), que puede generar esta situación anómala que estamos viviendo, hay que realizarlo mediante adopción de hábitos saludables, comidas variadas y no copiosas, rutinas horarias para todo, inclusive la realización de ejercicios para desactivar físicamente la sobrecarga de trabajo y el guardar pausas de descanso mental y de abstracción laboral. Todo ello sin posponer las tareas ya que al hacerlo siguen estando en nuestra mente y no nos permite una desactivación cognitiva total.

TRABAJAR CON CALOR

TRABAJAR CON CALOR

Nos encontramos en plena temporada de verano y desde EMESA PREVENCIÓN queremos recordar los efectos que puede tener el calor sobre la salud de los trabajadores y las medidas preventivas para evitarlo que debemos adoptar.

Hemos de recordar, que el cuerpo humano produce calor para mantener la temperatura interna constante de aproximadamente 37ºC. En condiciones climatológicas de calor el cuerpo pone en marcha mecanismos de regulación para poder transferir el calor sobrante del organismo al ambiente. Estos mecanismos son la vasodilatación en la piel y la transpiración, para que al evaporarse el sudor se pierda el calor sobrante. Estos también se producen cuando aumenta la actividad física.

Si aumentase nuestra temperatura interna hasta los 41ºC podría llegar a producirse la muerte, y con temperaturas menores se pueden ya producir daños para la salud.

Los trastornos que puede producir el calor son calambres, síncopes, cansancio, problemas dermatológicos como la miliaria, golpe de calor e incluso la muerte.

Debemos tener en cuenta que los trabajadores más sensibles a los efectos del calor serán las personas de edad avanzada, embarazadas o personas con enfermedades crónicas (cardíacas, obesidad, diabetes mellitus, problemas renales, etc). También si se toman determinados medicamentos que puedan afectar a la regulación de la temperatura corporal.

El golpe de calor se produce cuando fallan los mecanismos reguladores del calor del cuerpo, y puede ser muy peligroso, ya que pueden verse afectadas las facultades mentales de la persona y dificultarle pedir auxilio, y como hemos dicho anteriormente producirse hasta la muerte.

Se caracteriza por hipertermia severa, alteraciones del sistema nervioso central, y piel seca y caliente. Es imprescindible reconocer los síntomas lo antes posible para poder ponerle tratamiento.

¿A qué trabajadores puede afectar más frecuentemente el calor?

Existen trabajos donde podría llegar a producirse estrés térmico por calor durante todo el año, y además otros en los que puede producirse en los días de verano (construcción, obras públicas, agricultura, etc).

 

trabajos en sitios cerrados e invernaderos

 

Especial riesgo tienen los trabajos realizados en espacios cerrados, donde el calor y la humedad son altos. Debido a los procesos de trabajo, las condiciones climatológicas y a la ausencia de medios para controlarlo. Como por ejemplo en fundiciones, fábricas, hornos, invernaderos, etc. Además, favorece el estrés térmico si se realiza actividad física intensa o si se utilizan trajes que impidan la transpiración y por tanto la eliminación del calor.

 

¿Qué medidas preventivas contra el calor debemos adoptar?

  1. Informar y formar a los trabajadores sobre los efectos del calor y las medidas preventivas que deben adoptar.
  2. Informar a los trabajadores de los primeros síntomas que pueden tener con una afección grave como el golpe de calor, para tratar de instaurar el tratamiento lo antes posible. Formación de primeros auxilios.
  3. Realizar pausas de trabajo.
  4. Adecuar los horarios para evitar las horas de mayor calor y exposición solar.
  5. Realizar rotaciones de trabajo.
  6. Disponer de zonas de descanso con temperaturas más bajas y a la sombra.
  7. Informar de la importancia de reponer líquidos bebiendo agua fresca, y proporcionándola.
  8. Evitar comidas calientes y abundantes durante el horario de trabajo.
  9. Modificar los procesos de trabajo con los que se pueda disminuir la emisión de calor.
  10. Proporcionar ayuda mecánica cuando sea posible para disminuir el esfuerzo físico.
  11. Disponer de ventilación o aire acondicionado.
  12. Realizar una adecuada vigilancia de la salud.
  13. Adoptar medidas para los trabajadores especialmente sensibles a los posibles efectos del calor.
  14. Evitar que los trabajadores trabajen en solitario.
  15. Utilizar ropa ancha y ligera, y cubrir la cabeza en caso de exposición directa al sol.

 

trabajadores del campo

PROTECCIÓN SOLAR

PROTECCIÓN SOLAR

Continuando con las publicaciones que hemos realizado sobre el sol y sus efectos (EFECTOS DEL SOL) y (DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER DE PIEL), EMESA PREVENCIÓN quiere hacer algunas aclaraciones y recomendaciones sobre la manera de protegernos de los efectos dañinos de la radiación solar.

La primera barrera y la más efectiva que no debemos olvidar es la ropa. Ya que las lesiones asociadas a la exposición solar excesiva se suelen dar en las áreas descubiertas de nuestra piel (cara, orejas, labios, etc). Por tanto, es fundamental sombreros de ala ancha y ropa que nos cubra cuando vayamos a estar expuestos mucho tiempo al sol, especialmente en las horas centrales del día (11-16h).

 

sombrero ala ancha proteccion

 

En la actualidad existen prendas confeccionadas con tejidos que nos ofrecen una protección solar extra, aunque ésta depende del entramado del tejido, color y del grosor. Hay prendas como por ejemplo unos pantalones vaqueros, que nos ofrecen un factor de protección total, pero no la usamos para practicar deporte al aire libre o para estar en la playa o piscina. Influye también si la prenda está mojada o no, ya que si lo está se reduce sustancialmente su efecto protector, y es un detalle a tener en cuenta si se va a utilizar por ejemplo para protegerse cuando uno se está bañando o uno ha sudado.

No olvidarnos tampoco de usar gafas solares para proteger nuestros ojos donde también las radiaciones solares pueden producir lesiones.

La ventaja de usar este tipo de productos frente a los protectores solares clásicos es que su protección permanece inalterable al roce y uso y no hace falta reaplicación. Ni tampoco tiene efectos dañinos para el ecosistema por contaminación del agua del mar, ya que la mayoría de los componentes de los protectores solares pueden tener un efecto tóxico para la flora y fauna marina.

 

PROTECCIÓN EN LA PLAYA

 

Protectores solares

En Europa, la legislación regula la clasificación de los protectores solares cosméticos según su factor de protección solar (SPF). Este factor es un índice que nos indica cuanto aumenta el tiempo de exposición solar sin quemarnos.

Existen cuatro categorías de nivel de protección según el SPF:

  1. Baja (6 y 10)
  2. Media (15, 20 y 25)
  3. Alta (30 y 50)
  4. Muy alta (50+)

 

protección solar infantil

 

Según el fototipo (capacidad que tiene nuestra piel para absorber las radiaciones de tipo solar), que tenga cada persona y el índice de rayos UV se recomienda un SPF de un nivel u otro. En nuestro país en verano se recomendaría alta o muy alta para la mayoría de las exposiciones.

Es muy importante recordar que hay que aplicar una cantidad suficiente de producto y reaplicar cada de manera frecuente, cada 2-3h y después de los baños. Y aplicarlo unos 20-30 minutos antes de la exposición ya que algunos protectores necesitan un tiempo para actuar (filtros químicos).

Los protectores solares se encuentran en la actualidad en numerosos formatos (crema, gel, polvo, barra, etc.) y pueden contener filtros físicos (bloquean la radiación solar) o químicos (la absorben neutralizando sus efectos dañinos) o ambos. Los filtros químicos no suelen ser recomendados para personas con piel sensible o alergias, pero a la vez tienen la ventaja de que suelen ser menos pesados en la piel sin producir el efecto máscara blanca.

Es fundamental recordar que además de usar el protector solar deberíamos reducir la exposición solar buscando la sombra, y evitando las horas centrales del día.

El índice de radiación UV mide la intensidad de la radiación UV. Cuando es moderada o alta existe necesidad de protección frente a ella. En España durante el verano puede llegar a ser muy alta o extremadamente alta en muchas partes del país.

Fototipos

Se establecen diferentes fototipos que son tipos de piel en función de su respuesta ante la exposición solar:

  • Tipo I: Personas con piel blanca, pelirrojos, con ojos claros (azules o verdes) y pecas. Presentan fácilmente quemaduras importantes después de exponerse al sol. No se broncean nunca.
  • Tipo II: Personas rubias, con ojos claros (azules o verdes). Se queman con facilidad y en alguna ocasión llegan a broncearse.
  • Tipo III: Corresponde a la raza caucásica. Tienen ojos grises, pelo castaño, raramente se queman y llegan a broncearse, si consiguen no quemarse.
  • Tipo IV: Son morenos de piel y con ojos oscuros (marrones o negros). Sufren quemaduras mínimas y se broncean muy fácilmente.
  • Tipo V: Personas con piel y ojos muy oscuros. Habitualmente no se queman y se broncean rápidamente y de color muy intenso.
  • Tipo VI: Personas de raza negra. En alguna ocasión también pueden quemarse.

A la hora de usar protección solar debemos también tener en cuenta si es la primera exposición o si estamos ya bronceados y las diferentes partes del cuerpo.

PROTECCIÓN SOLAR