LOS DIISOCIANATOS SON SENSIBILIZANTES RESPIRATORIOS Y CUTÁNEOS

LOS DIISOCIANATOS SON SENSIBILIZANTES RESPIRATORIOS Y CUTÁNEOS

FORMACIÓN OBLIGATORIA PARA TRABAJADORES QUE MANIPULEN PRODUCTOS QUÍMICOS CON DIISOCIANATOS.

El 4 de agosto de 2020, la Unión Europea, a través del reglamento sobre el registro, evaluación, autorización y restricción du sustancias químicas (REACH) adoptó una serie de restricciones para los diisocianatos con el objetivo de evitar la sensibilidad respiratoria y de la piel que pueden causar estos compuestos químicos.

peligro

Desde el 24 de febrero de 2023, cualquier producto que contenga al menos un 0.1% en peso de diisocianato, debe presentar una advertencia en su etiqueta que indique que, a partir del 24 de agosto de 2023, se requiere una formación adecuada para el uso industrial o profesional del mismo.

Tipos de diisocianatos

Los diisocianatos son unos compuestos químicos caracterizados por tener dos grupos funcionales isocianato (-N=C=O) como parte de su estructura química, y que se caracteriza por su alta reactividad frente a nucleófilos. Los diisocianatos reaccionan con polioles para formar poliuretanos y con las diaminas para formar poliureas.

Existen muchos tipos de diisocianatos, cada uno de ellos con sus propiedades y utilidades específicas. Los más utilizados son:

      • TDI (Toluendiisocianato)
      • MDI (difenilmetano diisocianato)
      • IPDI (Diisocianato de isoforona)
      • HDI (Hexametildiisocianato)
      • HMDI (Diisocianatro de 4,4´-diclohexilmetano)
      • NDI (Naftalendiisocianato)

 

El tipo de formación y su contenido dependerá del producto con el que se trabaje, su manera de aplicación y el riesgo de exposición asociado.

Todos los trabajadores que utilicen compuestos químicos con diisocianatos deberán disponer del correspondiente certificado que acredite que han superado la formación, el cual tiene una validez de 5 años, después de los cuales, deberán reforzar la formación.

Los diisocianatos son compuestos químicos altamente reactivos muy utilizados en la industria actual para la fabricación de espumas de poliuretano rígidas y flexibles, pinturas, barnices, adhesivos, selladores, moldes…, etc.

productos químicos

Efectos sobre la salud de los trabajadores expuestos

Estos compuestos son calificados como peligrosos por ser sensibilizantes respiratorios y cutáneos y pueden ocasionar en los trabajadores síntomas tanto agudos como crónicos cuando son inhalados o están en contacto directo con la piel.

La exposición a diisocianatos puede ocasionar desde irritación de ojos y garganta, tos, dificultad respiratoria o enrojecimiento de la piel hasta agravamiento de enfermedades respiratorias preexistentes o asma ocupacional, lo cual es considerado como un problema de salud grave dentro del marco normativo europeo.

Por ello, es primordial seguir prácticas de trabajo seguras, utilizar los equipos de protección personal adecuado y cumplir con las regulaciones de seguridad laboral al trabajar con estos compuestos químicos. Además, la manipulación de diisocianatos debe realizarse en entornos bien ventilados para evitar la inhalación de vapores y en condiciones que minimicen la exposición cutánea.

productos que contienen diisocianatos

 

Formación de los trabajadores que manipulen productos que contengan diisocianatos

El desarrollo del curso consta de tres niveles, según sea la manipulación e intensidad del manejo de los productos.

  • El curso o nivel básico va dirigido a todos aquellos trabajadores que manipulen diisocianatos en envases cerrados, tales como transportistas o personal de almacén.
  • El nivel medio es el que deberán realizar los trabajadores que empleen mezclas abiertas en envases pequeños a temperatura ambiente.
  • El nivel superior va dirigido a los trabajadores que manipulan envases o bidones grandes.

Esta formación sería necesaria para los siguientes usos:

  • Manipular artículos no completamente curados (por ejemplo, de curado reciente, todavía calientes).
  • Aplicaciones de fundición.
  • labores de mantenimiento y reparación que requieran acceder al equipo.
  • Manipulación abierta de formulaciones calientes o muy calientes (> 45 °C).
  • Pulverización al aire libre, con ventilación limitada o con ventilación exclusivamente natural (incluidas las grandes naves de trabajo industriales), y pulverización de alta energía (por ejemplo, espumas y elastómeros).
  • Cualesquiera otros usos con exposición similar por vía cutánea y/o por inhalación.

Emesa Prevención, como servicio de prevención ajeno de riesgos laborales, quiere difundir estos cursos y pone a su disposición en nuestra página web, los cursos específicos para poder trabajar con productos químicos que contengan diisocianatos estando acreditados para la emisión de los correspondientes certificados.

 

¿QUE HACER CUANDO ALCANZAMOS ALTOS NIVELES DE EXCITACIÓN Y DE RESPUESTA Y LA FRECUENTE SENSACIÓN DE NO PODER AFRONTARLOS?

¿QUE HACER CUANDO ALCANZAMOS ALTOS NIVELES DE EXCITACIÓN Y DE RESPUESTA Y LA FRECUENTE SENSACIÓN DE NO PODER AFRONTARLOS?

Desde EMESA Prevención, como servicio ajeno de prevención de riesgos laborales, queremos difundir cuales son las principales causas de estrés laboral. Conociendo las causas podemos poner remedios encaminados a minimizar esos impactos negativos que sufren los trabajadores.

Evitarlos es imposible, porque las causas son múltiples, variadas, impredecibles en algunos casos. Además, el que recibe estos desencadenantes, no siempre reacciona de igual forma e intensidad, ante las mismas situaciones. Los niveles de respuesta del individuo no siempre son iguales y el umbral de recepción de un individuo varía en cada momento, en cada lugar y para cada intensidad de impacto.

La Comisión Europea define el estrés laboral como “un patrón de reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y de comportamiento a ciertos aspectos adversos o nocivos del contenido del trabajo, organización del trabajo y el medio ambiente de trabajo. Es un estado que se caracteriza por altos niveles de excitación y de respuesta y la frecuente sensación de no poder afrontarlos».

 CAUSAS DEL ESTRÉS LABORAL

Son muchos los desencadenantes del estrés laboral. Algunos de los principales factores psicosociales que con frecuencia condicionan la presencia de estrés laboral, según señala Ortega Villalobos (1999), son:

Relacionados con el desempeño profesional:

  • Trabajo con alto grado de dificultad
  • Trabajo con gran demanda de atención
  • Actividades de gran responsabilidad
  • Funciones contradictorias
  • Creatividad e iniciativa restringidas
  • Exigencia de decisiones complejas
  • Cambios tecnológicos intempestivos
  • Ausencia de plan de vida laboral
  • Amenaza de demandas laborales

 

estres en altos cargos

 

Relacionados con la Dirección de la empresa:

 Liderazgo inadecuado

  • Mala utilización de las habilidades del trabajador
  • Mala delegación de responsabilidades
  • Relaciones laborales ambivalentes
  • Manipulación o coacción del trabajador
  • Motivación deficiente
  • Falta de capacitación y desarrollo del personal
  • Carencia de reconocimiento
  • Ausencia de incentivos
  • Remuneración no equitativa
  • Promociones laborales aleatorias

Organización y función:

  • Prácticas administrativas inapropiadas
  • Atribuciones ambiguas
  • Desinformación y rumores
  • Conflicto de autoridad
  • Trabajo burocrático
  • Planeación deficiente
  • Supervisión punitiva

Tareas y actividades:

  • Cargas de trabajo excesivas
  • Autonomía laboral deficiente
  • Ritmo de trabajo apresurado
  • Exigencias excesivas de desempeño
  • Actividades laborales múltiples
  • Rutinas de trabajo obsesivas
  • Competencia excesiva, desleal o destructiva
  • Trabajo monótono o rutinario
  • Poca satisfacción laboral

 

Medio ambiente de trabajo:

 Condiciones laborales físicas inadecuadas: ruido, ventilación, iluminación

  • Espacio físico restringido.
  • Exposición a riesgo físico constante: temperatura y confort térmico
  • Ambiente laboral conflictivo
  • Trabajo no solidario
  • Menosprecio o desprecio del trabajador
  • Orden y limpieza

Jornada laboral:

  • Rotación de turnos
  • Jornadas de trabajo excesivas
  • Duración indefinida de la jornada
  • Actividad física corporal excesiva

 Empresa y entorno social:

  • Políticas inestables de la empresa
  • Ausencia de corporativismo
  • Falta de soporte jurídico de la empresa
  • Intervención y acción sindical
  • Salario insuficiente
  • Carencia de seguridad en el empleo
  • Subempleo o desempleo en la comunidad
  • Opciones de empleo y mercado laboral

A todo esto, debe sumarse la situación personal de cada trabajador (presencia de problemas familiares, dificultades económicas, problemas de salud…) y la resistencia personal de cada individuo.

Las experiencias y problemas que afectan a las personas durante las horas en las que no trabaja pueden influir negativamente en el trabajo. Los problemas personales, sobre todo los familiares, son estresores que no pueden ser fácilmente olvidados en el centro de trabajo.

En EMESA Prevención, hemos desarrollado un Portal Psicosocial, que recoge las tres actuaciones que consideramos básicas para minimizar los riesgos: la preventiva, la formativa y la terapéutica.

 

EL TECNOESTRÉS DESAJUSTE EMOCIONAL ENTRE DEMANDAS Y RECURSOS TECNOLÓGICOS DISPONIBLES

EL TECNOESTRÉS DESAJUSTE EMOCIONAL ENTRE DEMANDAS Y RECURSOS TECNOLÓGICOS DISPONIBLES

El término de “tecnoestrés” se refiere al estrés específico derivado de la introducción y uso de nuevas tecnologías en el trabajo, que conlleva efectos psicosociales negativos derivados del uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC).

Desde EMESA Prevención, queremos alertar de esta emergente patología, que afecta a nuestros trabajadores, merman la capacidad productiva de nuestras empresas y en general inciden en nuestro entorno social.

Concretamente consiste en una mala adaptación para tratar con las nuevas tecnologías de manera saludable. El tecnoestrés está determinado, y va en aumento, por la invasión en la vida diaria de teléfonos móviles, e-mails, PDAs, etc. Como en otras situaciones de estrés, el tecnoestrés es resultado de un proceso perceptivo de desajuste entre demandas y recursos disponibles, que conlleva el desarrollo de actitudes negativas o perjudiciales hacia las nuevas tecnologías.

Tecnoestrés es un término «cajón de sastre» que alberga diferentes tipos específicos de tecnoestrés, como por ejemplo la tecnoansiedad, tecnofobia, tecnofatiga o tecnoadicción.

Internet, telefonía móvil, robots industriales, teletrabajo, economía, sociedad de la información… Todos estos cambios tecnológicos ponen de manifiesto problemas técnicos, pero también problemas humanos y sociales objeto de profundo debate debido a sus consecuencias tanto para los trabajadores como para las empresas y organizaciones.

Los cambios generados por las nuevas tecnologías demandan su prevención para evitar riesgos y efectos negativos de su impacto en las empresas y los trabajadores. En este sentido, por ejemplo, el Real Decreto 39/1997 que se refiere al reglamento de los Servicios de Prevención especifica que la evaluación de riesgos deberá repetirse cuando las condiciones de trabajo «puedan verse afectadas por…… la introducción de nuevas tecnologías……» Se genera una necesidad de abordar los antecedentes de las innovaciones tecnológicas en las empresas para poder prevenir su impacto a nivel tanto individual, como organizacional.

 

Estrategias de intervención psicosocial

Al igual que ocurre con otras problemáticas en el trabajo en general, o relacionadas con el estrés en particular, las estrategias de intervención pueden aplicarse desde un nivel más individual a un nivel organizacional.

Intervención psicosocial

 

El trabajador, a nivel individual, puede utilizar una serie de estrategias más o menos adaptativas. Generalmente, podemos decir que las estrategias que mejor funcionan son aquellas en las que el trabajador actúa (o estrategias activas) para cambiar la situación, tanto si lo que pretende es cambiar la emoción de tecnoansiedad o tecnofatiga (por ejemplo, a partir de técnicas de relajación muscular, meditación,…) como si lo que pretende es eliminar de algún modo el problema (por ejemplo, exigiendo a la empresa una mejora de las condiciones de trabajo con tecnologías, o aumentando los propios recursos y la autoeficacia a partir de formación específica).

Más concretamente, adaptando la clasificación de Bird, Bird y Scrugs (1983, 1990), podríamos clasificar las estrategias individuales de afrontamiento al tecnoestrés en:

  • Retirada (es la menos adaptativa)
  • Planificación (por ejemplo, estableciendo metas realistas de formación, incrementando poco a poco su dificultad y, por tanto, aumentando la autoeficacia después de cada acción formativa) – Búsqueda de apoyo social/técnico y
  • Reestructuración cognitiva (métodos que ayudan a los trabajadores a modificar sus procesos de evaluación de los tecnoestresores, eliminando así pensamientos irracionales del tipo «debo saber utilizar esta tecnología en menos de dos días o la gente pensará que soy un la inepto/a»).

Tecnoestresores

 

En cuanto a las estrategias a nivel organizacional, estas son básicas en la organización ya que es la organización la que debe prever las posibles repercusiones en la introducción de nuevas tecnologías y establecer los mecanismos para prevenir las consecuencias tanto desde las exigencias y organización del trabajo como facilitando a las personas vías de adaptación.

En general, las estrategias organizacionales se centrarán bien en disminuir las demandas (por ejemplo, a partir de un rediseño de la tecnología) o bien en incrementar los recursos (proporcionado apoyo técnico, a través de formación,…) y la autoeficacia específica para el uso de tecnología.

Información y comunicación son estrategias consistentes en hacer saber a todas las personas implicadas de los cambios que van a suceder en la organización en relación con la introducción de tecnologías específicas que influirán en su trabajo, así como las consecuencias esperadas. El objetivo es que los potenciales usuarios de la tecnología acepten el sistema antes de implantarlo y evitar así en la medida de lo posible los rumores y las posibles resistencias al cambio por miedo a no controlar la nueva situación. Una de las técnicas más empleada para cubrir esta estrategia es la retroalimentación o feedback.

En EMESA Prevención creemos que la asistencia a cursos específicos de formación hacia el uso de tecnologías constituye una de las estrategias de prevención por excelencia y para ello disponemos de una amplia oferta formativa. De hecho, la misma Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1995 ya señala en su artículo 19. Formación de los trabajadores, punto 1, que: «el empresario deberá garantizar que cada trabajador reciba la formación teórica y práctica, suficiente y adecuada en materia preventiva, tanto en el momento de su contratación, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe o se introduzcan nuevas tecnologías…» De este modo, la LPRL deja claro que cuando se introduce una tecnología en el puesto de trabajo, los empresarios deben proporcionar la formación adecuada a los potenciales usuarios de la tecnología que se va a implantar.