Este síndrome se caracteriza por ser un proceso aparentemente inofensivo pero que habitualmente deriva en consecuencias severas para la persona y cuyas causas principales son la exposición a unas determinadas condiciones de trabajo que se comportan como estresores, y no a unas deficiencias en la personalidad del individuo.

El burnout es, por tanto, consecuencia de la exposición a estresores laborales. Se trata de una respuesta al estrés cuando fallan las estrategias funcionales de afrontamiento del individuo (aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos individuales).

Es decir, son esas demandas propias del trabajo, emocionales fundamentalmente, las que sobrepasan la capacidad de respuesta y la tolerancia del trabajador a las mismas.

Esta respuesta aparece con mayor frecuencia en trabajos de «servicios humanos» de ayuda. No obstante, se ha identificado en otros profesionales como directivos, mandos intermedios, deportistas, entrenadores, etc.

Como se ha apuntado anteriormente, el burnout se ha conceptualizado como un síndrome con sintomatología de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal en el trabajo. Veamos que significan cada una de estas alteraciones psicológicas:

  • El agotamiento emocional es una respuesta consecuencia de sobrecarga de esfuerzo psíquico de los trabajadores al sentir que ya no pueden disponen de energía ni recursos para dar más de sí mismos a nivel afectivo. Ocurre debido al contacto continuo con personas a las que hay que atender como objeto de trabajo en unas condiciones que muchas veces no son adecuadas y que no están adecuadas al trabajador.
  • Desde el punto de vista de la psicología, la despersonalización es un tipo de trastorno que consiste en sentimientos persistentes o recurrentes de estar separado (disociado) del cuerpo o de los procesos mentales propios, habitualmente con un sentimiento de ser un observador ajeno (despersonalización) de la propia vida o de estar separado del propio entorno (desrealización).

Se explica por el desarrollo de sentimientos negativos, de actitudes y conductas de cinismo por parte del trabajador hacia las personas objeto del trabajo. En estos profesionales se produce un endurecimiento afectivo, indiferencia y desapego y sus conductas son vistas por los usuarios de manera deshumanizada.

  • Por baja realización personal en el trabajo se entiende una tendencia de los profesionales expuestos a unas condiciones de riesgo a autoevaluarse negativamente, lo cual afecta notablemente a la habilidad en la realización del trabajo y a la relación con las personas a las que se atienden. Los trabajadores se sienten descontentos consigo mismos e insatisfechos con sus resultados laborales.

Existe una clara bajada de la productividad laboral, consecuencia de la desmotivación del trabajador, que presta menos atención a las tareas y tiene más dificultad para concentrarse en el trabajo.

La irritabilidad del trabajador y el endurecimiento del trato hacia las personas con las que se trabajan, se convierten en comportamientos habituales de un trabajador quemado. Este cambio de actitud es percibido tanto por los clientes, usuarios o personas con las que interaccionan como por la familia y el entorno social del trabajador.

Algunos autores plantean la posibilidad de que este síndrome se presente de forma colectiva, asignándole propiedades de contagio. Esto explicaría los alto porcentajes en que a menudo se presenta el síndrome en estudios de colectivos afectados.

El síndrome de quemarse por el trabajo se define como una respuesta al estrés laboral crónico caracterizada por la tendencia de los profesionales a evaluar negativamente su habilidad para realizar el trabajo y para relacionarse con las personas a las que atienden, por la sensación de estar agotados a nivel emocional, por el desarrollo de sentimientos negativos, y de actitudes y conductas de cinismo hacia las personas destinatarias del trabajo, que son vistas de manera deshumanizada debido al endurecimiento afectivo del profesional.

 

agotamiento emocional

 

Es preciso afrontar y desarrollar cambios supraorganizativos:

  • Cambios tecnológicos que implican un aumento de las demandas cuantitativas y cualitativas en el servicio a la población usuaria
  • Cambios en la concepción del trabajo: el trabajo emocional
  • Aparición de situaciones que impliquen pérdida de estatus o prestigio
  • Aparición de nuevas leyes que impliquen cambios estatutarios y de ejercicio de la profesión
  • Cambios en la cultura de la población usuaria, «la sociedad de la queja»
  • Cambios en los programas de servicio
  • Cambios en los procedimientos, tareas o funciones del trabajo
  • Cambios en los perfiles demográficos de la población usuaria y que requiere de un cambio de roles.

Hay que realizar actuaciones políticas, sociales y empresariales, encaminadas a desarrollar un nuevo modelo social de enfoque de las formas de trabajar, acordes con los nuevos desarrollos tecnológicos y de comunicaciones. Debemos abandonar los esquemas laborales del siglo XIX, que nos impiden avanzar y que causan estos conflictos patológicos.