LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS) INCLUYE EL SÍNDROME DE BURN OUT EN LA CLASIFICACIÓN INTERNACIONAL DE ENFERMEDADES

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido en la nueva versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) al síndrome de burn-out o del trabajador quemado. Se diferencia el sufrir estrés profesional del síndrome de estar quemado. El trabajar con estrés mantenido en el tiempo y no poner a tiempo medidas preventivas adecuadas, puede desembocar en un trabajador quemado.

Desde EMESA PREVENCIÓN, como Servicio Ajeno de Prevención de Riesgos Laborales, queremos aplaudir la clasificación del síndrome del trabajador quemado en el CIE-11.

Se ha incluido en el grupo de problemas relacionados con el empleo y desempleo con el código QD85: Síndrome de desgaste ocupacional. Y es descrito como un “síndrome conceptualizado como resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha manejado con éxito.”

Por otra parte, aquí en España se vienen reclamando otras reivindicaciones como la presentada por el Sindicato de Enfermería (SATSE), manifestando al Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y al de Sanidad, Consumo y Bienestar Social que se incluya el síndrome del trabajador quemado (burnout) en el listado de enfermedades profesionales que contempla la Seguridad Social. En cuanto a la prestación de la contingencia, actualmente el síndrome de burnout se considera accidente de trabajo.

Como ejemplos la sanidad, educación, fuerzas armadas, etc. son grupos profesionales sometidos a presiones causantes de estrés. El síndrome de desgaste ocupacional se refiere específicamente a los fenómenos en el contexto laboral y no debe aplicarse para describir experiencias en otras áreas de la vida.

Síntomas de alarma:

  1. Sentimientos de falta de energía o agotamiento
  2. Aumento de la distancia mental con respecto al trabajo o sentimientos negativos o cínicos con respecto al trabajo
  3. Eficacia profesional reducida.

Las empresas que probablemente tengan más éxito en el futuro seran las que ayuden a los trabajadores a hacer frente al estrés, reacondicionando el lugar de trabajo adaptándolo para que los trabajadores encuentren espacios amigables y cómodos para realizar las tareas, facilitar pausas de entretenimiento, humanizar los trabajos, conciliación vida laboral y familiar, formación de los trabajadores en control de estrés, etc.

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene del Trabajo (INSHT) define los siguientes factores de riesgo para el desarrollo del síndrome de burnout:

  1. Factores de riesgo a nivel de la organización:
  •   Estructura de la organización muy jerarquizada y rígida.
  •   Falta de apoyo instrumental por parte de la organización
  •   Exceso de burocracia, “burocracia profesionalizada”.
  •   Falta de participación de los trabajadores.
  •   Falta de coordinación entre las unidades.
  •   Falta de formación práctica a los trabajadores en nuevas tecnologías.
  •   Falta de refuerzo o recompensa.
  •   Falta de desarrollo profesional.
  •   Relaciones conflictivas en la organización.
  •   Estilo de dirección inadecuado.
  •   Desigualdad percibida en la gestión de los RRHH.

2. Factores de riesgo relativos al diseño del puesto:

  •   Sobrecarga de trabajo.
  •   Altas exigencias emocionales en la interacción con el cliente.
  •   Descompensación entre responsabilidad y autonomía.
  •   Falta de tiempo para la atención del usuario (paciente, cliente, etc.).
  •   Disfunciones de rol: conflicto-ambigüedad- sobrecarga de rol.
  •   Carga emocional excesiva.
  •   Falta de control de los resultados de la tarea.
  •   Falta de apoyo social.
  •   Tareas inacabadas que no tienen fin.
  •   Poca autonomía decisional.
  •   Estresores económicos.
  •   Insatisfacción en el trabajo.

 

  1. Factores de riesgo relativos a las relaciones interpersonales:
  •   Trato con usuarios difíciles o problemáticos.
  •   Relaciones conflictivas con clientes.
  •   Negativa dinámica de trabajo.
  •   Relaciones tensas, competitivas, con conflictos entre compañeros y con usuarios.
  •   Falta de apoyo social.
  •   Falta de colaboración entre compañeros en tareas complementarias.
  •   Proceso de contagio social del burn-out.
  •   Ausencia de reciprocidad en los intercambios sociales.

Las consecuencias para la organización pueden ser desastrosas porque el absentismo aumenta por causas nimias, en general y progresivamente se observa menor rendimiento del trabajador afecto, menor atención en lo que hace lo que implica errores y accidentes, y se produce una infracción de normas preventivas mínimas, con riesgo grave para él y para los demás trabajadores.

EMESA PREVENCIÓN programa cursos de Mindfulness y control de estrés entre sus empresas clientes, para aprender habilidades con objeto de manejar el estrés en el desarrollo de las tareas y hacer frente a los acontecimientos perturbadores con humor y ánimo.