DÍA MUNDIAL CONTRA LA OBESIDAD, 4 de marzo de 2024

El 4 de marzo se celebra el Día Mundial contra la Obesidad con objeto de concienciar a las personas sobre el terrible daño que conlleva para el organismo una dieta alta en grasa y azúcares.

Desde EMESA Prevención, como Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, nos gustaría remarcar una de las comorbilidades asociadas a esta enfermedad crónica, como es la enfermedad hepática metabólica (antiguamente conocida como hígado graso no alcohólico).

El Día Mundial de la Obesidad está convocado por la Federación Mundial de la Obesidad, y sus miembros mundiales.

Según datos de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS)la obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial.

Es más, se estima que desde 1975 esta enfermedad se ha triplicado, logrando que, en 2016 1.900 millones de adultos la padeciesen así como 340 millones de niños y adolescentes.

¿Qué entendemos por obesidad?

Para ello, debemos comprender qué es la obesidad, pues se trata de una enfermedad producida por la disregulación del tejido adiposo.

En condiciones normales, el tejido adiposo secreta una serie de sustancias como la leptina, por las cuales interviene en la regulación de diferentes procesos como: el metabolismo de glúcidos y lípidos, la tensión arterial, la respuesta inmune, y por supuesto actúa como reservorio energético.

Sin embargo, cuando se produce una disregulación de este sistema, se producen una serie de alteraciones morfológicas y funcionales (hipertrofia celular, respuesta proinflamatoria, hipoxia, fibrosis…). Las grasas dejan de acumularse a nivel subcutáneo y comienzan a almacenarse en otros órganos como el hígado.

enfermedad hepática metabólica

¿Qué es una enfermedad hepática metabólica?

La enfermedad hepática metabólica se define por la asociación de esteatosis hepática y una de las siguientes: sobrepeso u obesidad, diabetes mellitus tipo 2 o disregulación metabólica. Esta última se define por la presencia de dos de los siguientes ítems: aumento del perímetro de cintura, elevación de la presión arterial o tratamiento para la misma, hipertrigliceridemia o tratamiento, disminución de HDL, prediabetes, resistencia a la insulina y elevación de proteína C reactiva.

Consideramos importante incidir en esta patología dado que se trata de una verdadera epidemia global cuya tendencia continúa en aumento, situándose su prevalencia actualmente en España en torno al 25%. Actualmente, es la primera causa de enfermedad hepática y la segunda causa de trasplante hepático a nivel mundial.

El acúmulo de grasas en el hígado (esteatosis) produce una serie de cambios morfofuncionales que evolucionan hacia la fibrosis. Sin embargo, clínicamente se trata de una enfermedad silente, lo cual dificulta su diagnóstico.

Además, esta patología duplica el riesgo de padecer diabetes mellitus tipo 2. Y también se asocia a complicaciones extrahepáticas como son las enfermedades cardiovasculares, que constituyen la primera causa de muerte de estos pacientes, y las neoplasias, habiéndose asociado con el hepatocarcinoma y con el cáncer colorrectal.

A pesar de las alteraciones y complicaciones que presenta esta patología, al estar estrechamente ligada con los hábitos de vida saludables (nutrición, ejercicio físico…) se trata en una enfermedad prevenible y potencialmente reversible.

Ejercicio y deporte

En los estudios realizados, se ha puesto de manifiesto que la pérdida de un 5-10% de peso en 6-12 meses permite mejorar: las transaminasas, la resistencia a la insulina, la esteatosis hepática y la calidad de vida. Además, con pérdidas de peso mantenidas del 10% se ha observado una mejoría en las alteraciones morfológicas a nivel hepático (inflamación y fibrosis).

Por otro lado, se ha objetivado que, independientemente de la pérdida de peso, en los pacientes que aumentan su actividad física a más de 60 minutos/semana o mantienen su actividad por encima de 150 minutos/semana, mejoran la resistencia a la insulina y la esteatosis hepática. Además, si se practica una actividad física vigorosa (más de 6METs) se puede incluso llegar a una regresión de la esteatosis hepática.

Por ello, es importante que nos concienciemos sobre la importancia de los hábitos de vida saludables para nuestro organismo y que no por padecer una enfermedad lo demos todo por perdido, ya que como se está demostrando con esta patología, de nosotros depende que la enfermedad se estabilice e incluso mejore o que el final sea muy diferente (trasplante, cáncer, muerte).

Desde EMESA Prevención, como resultado del estudio de los exámenes de salud periódicos de los trabajadores de nuestras empresas asociadas, hemos detectado diferentes transgresiones alimenticias resultantes de las comidas no regladas, fuera de casa, derivadas de los horarios laborales. Para ello estamos creando una Unidad de Nutrición, como consultora y asesora individual a los trabajadores afectados, con objeto de establecer un adecuado balance nutricional. vigilancia@emesaprevencion.com